En este aspecto tan relevante para el territorio, cabe recordar un principio básico de la planificación, que consiste en reunir la información necesaria, analizar los caminos posibles para orientar la acción, elegir los senderos adecuados y echar a andar el plan con base en los objetivos propuestos.

Tal vez parezca sencillo de realizar, pero, en la práctica, el ejercicio de planificación incuba tantos aspectos que requiere de un ejercicio juicioso, riguroso, metódico y dialogante entre los diferentes actores territoriales, para que efectivamente logre ser pertinente y posible de desarrollar.

Si bien cada uno de los municipios que componen el Valle de Aburrá hace su ejercicio de planificación y desarrollo del territorio, aspectos como el incremento poblacional, las problemáticas ambientales, la movilidad, la seguridad ciudadana, la gestión en salud, entre otros, borran las fronteras municipales y generan impactos que afectan, de una u otra forma, las dinámicas de todos.

Este fenómeno, conocido como conurbación, es una realidad en el Valle de Aburrá, considerando la cercanía entre los 10 municipios y el acelerado crecimiento poblacional que provoca una interacción permanente entre los ciudadanos. Por ello, la planificación del territorio no puede seguir siendo un ejercicio individual de cada municipio, que tiene como límite las fronteras físicas con los vecinos. La desarticulación, en parte, ha generado problemáticas que van y vienen de un lugar a otro y terminan generando un balance negativo en términos de la calidad de vida de las personas en el territorio.

Es necesario hallar puntos de encuentro, de convergencia y de diferencia que motiven la reflexión, el diálogo y la concertación colectiva sobre las dificultades y potencialidades de los municipios en sintonía con la Región Metropolitana; incluso, en perspectiva de las dinámicas departamentales, nacionales y globales.

Ese ejercicio compartido también deberá permitir la reflexión permanente sobre las graves problemáticas que representa la aglomeración creciente de personas en centralidades que crecen de manera desmedida. ¿Son realmente sustentables las grandes ciudades, considerando las permanentes e irreversibles problemáticas sociales y ambientales que suscita semejante presión sobre los ecosistemas y el permanente consumo de recursos naturales con sus consecuentes impactos sobre la calidad de vida? Se están preguntando los expertos hace tres décadas. Sin embargo, mientras se conciben respuestas de mayor pertinencia a este fenómeno creciente a nivel global, es necesario trabajar de manera articulada para visionar y concebir un plan territorial que oriente una gestión compartida en pro del desarrollo sustentable de los municipios y, por ende, del Valle de Aburrá.

Con base en lo anterior, es necesario resaltar iniciativas como la mesa de trabajo conjunto entre las Secretarías de Planeación de los cinco municipios del Sur del Valle de Aburrá, quienes, con el liderazgo de Sabaneta, optaron por dinamizar un espacio de encuentro, diálogo, análisis de problemáticas comunes y potencialidades del territorio, para concebir planes de ordenamiento consecuentes con los retos de todos.

Esta iniciativa va en sintonía con la estrategia del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, quien viene construyendo, con base en los Diálogos Ciudadanos, el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial (PEMOT), con el cual se pretende articular las instancias de planificación de los 10 municipios del Valle. Dicho Plan se presentará en junio de este año a la Junta Metropolitana, y se espera que permita gestionar de manera compartida los retos y los potenciales del territorio.

Lo que se viene realizando en el Valle de Aburrá en términos de la planificación territorial tendrá alta incidencia en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), principalmente, marcará diferencia respecto al reto de trabajar por la concepción de ciudades viables, aportando con ello a que los conglomerados humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles (ODS No. 11). Lograrlo requiere entonces que construyamos de manera conjunta y participativa el territorio que soñamos habitar.

Maryluz Ramírez Ramírez
Coordinadora
Aburrá Sur Cómo Vamos