Hoy más que nunca el Aburrá Sur, subregión del departamento de Antioquia compuesta por cinco municipios que suman cerca de 700 mil habitantes, tiene unos retos insoslayables que son mirados con inquietud por los empresarios: la densidad poblacional, los problemas cada vez mayores de movilidad, la contaminación, el crecimiento en la construcción de viviendas que genera ya preocupación en municipios como Sabaneta, Caldas e Itagüí y un frágil compromiso de protección y conservación ambiental.

Ante este escenario, los directivos de ProSUR, corporación formada por empresas asentadas en la zona, está promoviendo la revisión de muchos de estos asuntos desde la raíz: el ordenamiento territorial. Carlos Viviescaz, director ejecutivo de ProSUR, explicó sobre este acento hoy en el trabajo y la gestión de la entidad, que evidencia cómo el sector privado también tiene un enorme papel y responsabilidad en la Nueva Agenda Urbana de las ciudades y municipios.

¿Por qué se crea una corporación como la de ustedes y qué fin tiene?

La corporación ProSUR se gesta en el corazón de varios empresarios de la región, que desde hace muchos años han creado corporaciones municipales. La Estrella, Sabaneta e Itagüí son 3 municipios donde los empresarios  por iniciativa propia y muy todavía en el marco de la filantropía,  fundan Corpoestrella,  Corposabaneta y la corporación de Itagüí, y ProSUR llega a crearse producto de la fusión de estas tres corporaciones que ya existían, pero muy inspirados en una mirada regional, es decir los empresarios que estaban vinculados a estas corporaciones llegaron a la conclusión de que el formato municipal era pequeño, que se requería una mirada subregional para las soluciones y se necesitaba una corporación que impulsara esa mirada subregional.

¿En la mirada subregional de ProSur qué relevancia tiene el ordenamiento territorial?

Partiendo del acuerdo unánime que existe hoy en el nivel institucional,  tanto público como privado, que el territorio define las tendencias y las capacidades en general de las regiones,  el ordenamiento territorial es crucial para definir el futuro del Aburrá Sur y también para establecer y consolidar lo que hoy tenemos como presente.  En ordenamiento territorial ya tenemos en el Aburra Sur una experiencia larga en normatividad. Sin embargo,  todavía nos ha faltado e incluso con esta nueva generación de planes que se están revisando o reformando nos falta todavía materializarlos, pero tenemos una buena oportunidad de integrar esa relación fuerte entre calidad de vida, desarrollo económico y ordenamiento territorial.

¿Es eso lo que los motivó a generar esta conversación sobre el ordenamiento territorial en un foro el 21 de marzo?

En efecto. Hay tres dinámicas en el territorio que están muy presentes hoy: una tiene que ver con la mala calidad de la movilidad. Estamos en una coyuntura o bajo una contingencia atmosférica que tiene origen en la forma cómo nos movemos en el territorio,  entonces la movilidad requiere de un buen ordenamiento territorial para lograr una mejora. El otro tiene que ver con el hecho mismo de la saturación del territorio con proyectos de vivienda sin condiciones plenas. Y, finalmente,  ponemos una mirada especial en el ordenamiento territorial hoy, porque se están dando movimientos empresariales, retiro de empresas, que generan unas nuevas oportunidades de usos del suelo para integrar a estas dinámicas que hoy se vienen dando en el Aburrá Sur. Esos movimientos empresariales se convierten en una oportunidad de oro para lograr una transformación evolutiva, es decir,  evolucionar en términos de qué hacer con el suelo desde la perspectiva de un ordenamiento territorial equitativo y sostenible, o lo contrario,  la posibilidad también vigente y presente pero desastrosa  de seguir haciendo más de lo mismo.

¿Cuál debe ser el papel de los empresarios y en este caso de ProSUR para garantizar que todos estos ejercicios bien intencionados de planeación del territorio se materialicen y no se queden en los anaqueles?

Desde la perspectiva de responsabilidad social territorial todo lo miramos en un esquema de tríada;  en este caso la tríada se conforma por una preocupación y un interés en la calidad de vida de las personas, es decir,  desde una  perspectiva de gestión social.  Consideramos que es también necesario mantenernos cerca,  estar acompañando a las alcaldías y a las entidades responsables de este tema desde una segunda dimensión que llamamos representatividad regional, en la que consideramos pertinente promover las mejores prácticas, acompañar a los municipios desde un trabajo más técnico, fomentar la participación de ProSUR  en los consejos municipales de planeación y en los consejos de desarrollo económico municipal es determinante para ver que estos modelos y las buenas prácticas se conserven. Finalmente, el más importante en esta dinámica del ordenamiento territorial, es la generación de oportunidades, de nuevas y mejores formas de hacer ciudad, de nuevas y mejores empresas,  de nuevos y mejores negocios, para que la generación de empleo, de riqueza, se haga realidad a través de proyectos urbanísticos equitativos y sostenibles.